miércoles, 23 de julio de 2014

El chico Pérez


Este jovencito es Juanín, hermano de Mariquita Pérez, en su versión de los años 60.
En mi colección apenas hay muñecos-niños ni muñecos-bebé ya que la mayoría no me acaban de seducir. 
No me es suficiente con que sean piezas cotizadas ni conocidas, no me convence siquiera que sean una gran oportunidad. Que coleccione muñecas no hace que me agraden todas las muñecas.

Las que llegan a casa lo hacen porque me gustan, así de simple.


Este Juanín, más crecidito y estilizado que el Juanín Bebé o el Juanín cadete de los años 40, me gustó nada más verlo en anuncios antiguos de su época y luego en fotografías o en las colecciones de algunos conocidos.
Ha llegado para ser la pareja de su hermana contemporánea. Lo encontré por Internet, formaba parte de la colección de una sra. de EEUU desde 1969. 

Mariquita y Juanín no pueden negar que son hermanos, su parecido es innegable.
Los encuentro guapos de verdad.




lunes, 30 de junio de 2014

La desmesura de Barbra

Hay mucho de exorbitante en Barbra Streisand,  por ejemplo su inmenso talento, su excepcional voz, su incalculable fortuna, posiblemente su monumental ego.. y no olvidemos, por supuesto, hasta su gran nariz.
Pero lo que me fascinó, más allá de lo que sabía de ella o podía imaginar, fue su descomunal mansión en la costa californiana, y las extraordinarias colecciones que en ella alberga.


El descubrimiento me lo proporcionó un reportaje de la revista Harper’s Bazaar de finales de 2010, con entrevista y fotos a placer por motivo de la publicación del libro My Passion for Design.



En más de 1 hectárea de terreno, su hogar lo forman cuatro edificios: la casa principal, la casa de la abuela, la casa del molino y el granero.

 Pues bajo el granero a Barbra Streisand se le ocurrió construir una calle comercial llena de tiendas especializadas para exhibir de manera original sus colecciones de antigüedades.

Así, cuando nos invite a visitarla, podremos encontrar la Gift Shoppe, donde parece ser que elige un regalo antes de ir invitada a alguna fiesta.
También está la Antique Shop, con antigüedades en general; la Sweet Shop, de dulces; la Antique Clothes Shop, para su colección de ropa y zapatos antiguos; y lo que hace que escriba sobre ello en mi blog, su Bee's Doll Shop, donde expone su colección de muñecas antiguas, juguetes y complementos.

Parece ser que mostrarles "el pisito" a las amistades supone una ruta de dos horas. Donna Karan o Jennifer Aniston han disfrutado del tour privado en varias ocasiones, según la revista.
No me importaría nada, pero nada, ir yo también con ellas.
Barbra siempre me ha parecido una diva francamente interesante y desde que sé que colecciona muñecas antiguas, quizás más.











sábado, 31 de mayo de 2014

Iguales pero diferentes


Marilyn es una muñeca de la casa Molina, quien llegaría a formar parte de Famosa.
Ideal Bebé Molina produjo muñecas de calidad, muy apreciadas y populares en su tiempo, como la grandota Maritere o la famosa Maricela. 


  


Marilyn se fabricó en diversos tamaños y, como tantas otras muñecas de su época, tuvo su versión negra vestida a lo "hawaiano".
Es una muñeca de ojos y boca grandes, que son los rasgos que más destacaría. 
Mi Marilyn blanca tiene los ojos marrones y el pelo natural; la mulata tiene ojos de color azul y peluca de mohair. 
Ambas las conseguí por Internet.
No es una muñeca especialmente difícil de encontrar, pero al no ir sellada no se la suele identificar correctamente, lo que hace que pueda pasar desapercibida.




domingo, 27 de abril de 2014

De clausura

De vez en cuando me acerco a la exposición de las salas de subasta. Los catálogos se pueden consultar online pero si algo me parece interesante me gusta verlo en persona.


 Hace más de una década que fui a mi primera subasta en sala y, aunque ya he perdido la cuenta de las veces que he asistido a alguna, siempre que decido hacer una puja sigo sintiendo esa mezcla de nervios y emoción que se eleva a la enésima potencia cuando mi oferta es la ganadora.

En mi ciudad son varias las salas que tienen catálogo de juguetes.
Me gusta observarlos y también aprovecho para curiosear los catálogos de pintura, mueble o papel.

Ocasionalmente, en pintura, ha aparecido alguno de los cuadros que pintó el bisabuelo de mis hijos. Me hace feliz que alguna de esas obras he podido adjudicármela para que volviera a la familia.

El abuelo de mi marido descubrió su vocación de pintor en sus últimos años.
Fue lampista electricista durante toda su vida, y fue al jubilarse que mostró su habilidad con los pinceles.
Pintor tardío pero prolífico, que tomó parte en muchas exposiciones colectivas e individuales desde la década de los 70 hasta su fallecimiento.


Me apena no haberlo conocido más que a través de su obra, sus fotografías y los recuerdos que inundaban la casa donde vivió, donde hemos pasado muchos momentos reunidos.

Hace varios años, su única hija me hizo un regalo impagable.
Cabe decir que tengo una suegra maravillosa.
Siempre me cuenta que podría haber tenido muchas muñecas y buenas porque tenía padrinos acomodados que se las ofrecían, pero que ella no era niña muñequera y prefería otras cosas. De haberlo sido reconocería en mi colección muchas muñecas de su época.

Pero un muñequito sí que guardó toda su vida hasta que me lo entregó hará ya unos diez años.
Me contó que, a finales de los años 40, el lampista recibió el encargo de un trabajo en un convento de clausura de Barcelona.


La tarea a realizar se iba a alargar varios días debido a su complejidad, y dio tiempo a establecer cierto contacto en el que se habló de la familia y la hijita de apenas dos años de edad.
Al final de la reforma, en el momento de la despedida, las monjas agradecidas entregaron un obsequio para la pequeña.

Mi suegra me lo dio tal como ella lo recibió y conservó siempre: un diminuto muñeco bebé en una camita de fieltro confeccionada de manera artesanal por las monjas, presentado en una caja de jabón de lavanda. Y así lo pienso mantener.




miércoles, 23 de abril de 2014

Feliz Sant Jordi

El 23 de abril es uno de los días más especiales del año.
Toda la ciudad se llena de rosas y libros. Es un gran día de fiesta sin ser festivo.
El día de Sant Jordi, el olor a flores y a papel lo inunda todo.
Casi es obligado reservar algún momento del día para escaparse a pasear, a contagiarse del ambiente, a disfrutar con la cara de asombro de los turistas, a saludar a los amigos libreros y a desear muchas peticiones de firmas a los amigos escritores.
Parece mentira que, aún entre los miles de paseantes que se lanzan a las calles en esta diada, siempre siempre siempre se producen encuentros fortuitos con algún conocido.

Este 2014 el paseo ha sido de mediodía, con un sol espléndido, de la mano de mi marido por las Ramblas de Barcelona.
Ya nos habíamos intercambiado los libros antes y tuve mis rosas después.

La rosa de papel de mi hijo y un libro dedicado

Mi libro de este año ha sido un segundo ejemplar de "La ciutat de les joguines", que sigue al que adquirí semanas atrás al propio autor.
Título más que interesante que forma parte de mi biblioteca relacionada con el mundo de las muñecas:
http://trozosdetartadefresa.blogspot.com.es/p/bibliografia.html



sábado, 29 de marzo de 2014

Un juego de hoy

Como madre de dos niños pequeños no soy ajena a los debates sobre los juegos de hoy en día.
Que si la idoneidad, que si el género, que con qué juegan o dejan de jugar, que si esto o lo otro.

Thomas Eakins - Baby at Play (1876)
Tengo mi propio criterio pero además procuro respetar la opinión de mi hijo y la de mi hija, porque la tienen.
Sabemos que ni los juguetes ni los colores tienen género. Es lo que enseñamos a nuestros hijos. Me parece un error abocar a las niñas a un determinado mundo igual que me lo parece impedírselo a los niños, y al revés.
Con tristeza, he sido testigo de cómo a un niño se le ha arrancado una muñeca de las manos diciéndole que no era juguete para él y con frecuencia veo a niñas vestidas de princesita de Disney como si tuvieran prohibido ir en ropa de deporte.

Toy Story 3. Pixar/Disney, 2010.

En casa, en cuestión de jugar, no tenemos un camino marcado. Los niños tienen libertad para jugar con muñecas, cochecitos, juegos de construcción, cocinitas, plastelina o canicas porque, afortunadamente, tienen donde elegir. Si el niño escoge cocina y la niña aviones, es estupendo. Si la niña opta por muñecas y el niño por pelota, es estupendo.

Procuramos ser honestos y no interferir para que ellos de manera autónoma elijan sin prejuicios. Pienso que ésta ha de ser y es la tendencia hoy en día, ya que lo veo en las escuelas y en los parques, además lo constato hablando con otras familias, aunque es cierto que de tanto que intentamos no interferir podemos caer en la discriminación positiva.
Por tanto, cuando mi hija de dos años me pide la camiseta rosa se la pongo feliz porque la ha elegido entre la amarilla, la verde y la azul, y no seré yo la que vete un color tan bonito como otro cualquiera. Y cuando mi hijo de seis años se pone a jugar con muñecas o a danzar me parece igual de bien que cuando se dedica a construir párkings para sus coches.


Además pasamos buenos ratos con las cartas, el cuatro en raya, los puzzles, la batalla naval, trucos de magia y todo tipo de juegos clásicos.

Luego está la tecnología, de la que estoy muy a favor de utilizar desde edad temprana. Porque a mí me gustarán los juguetes tradicionales de una manera sentimental, pero sin renegar de los ordenadores, tabletas, móviles y consolas con las que se puede jugar sin diferencias de género.
Ya cada uno elige el tipo de juego según sus gustos.
Con mi hijo compartimos afición por los juegos de ingenio y los de aventuras. Nos encantan los juegos de objetos ocultos donde hay que encontrar un listado de objetos escondidos en un determinado escenario.



Juntos hemos acabado varios juegos y nos gustan especialmente los de Big Fish Games, como por ejemplo los de las series "PuppetShow" o "Ravenhearst", que son más que entretenidas.






Me divertí con mi hijo resolviendo el misterio, encontrando los objetos escondidos y superando los rompecabezas. Además disfruté -y mucho- con unos gráficos preciosos, porque en éste y en otros juegos salen juguetes y muñecas antiguas.






Incluso descubrí sorprendida que una de las pantallas está inspirada en una fotografía real del escaparate de un anticuario de mi ciudad que conozco bien. Puedo distinguir una muñeca Gisela, una Mariquita Pérez o tal vez una Milly/Militina,  una Chelito negra, una Maricela...



domingo, 16 de febrero de 2014

Coleccionista II: John Wayne, el Duque

Su nombre real era Marion Morrison

John Wayne, en la cumbre de su carrera
John Wayne es recordado por sus papeles en míticas películas western, sin embargo no es tan conocida su faceta de coleccionista.
Era un amante de la historia y sus colecciones abarcaban arte, literatura, armas de fuego, cuchillos y figuras indias.

Los indios Hopi fueron una de las primeras tribus indígenas en poblar Norteamérica si no la primera.
Por expansión de los Navajo vieron reducido su territorio y hoy la reserva Hopi ocupa una pequeña parte de lo que fueron sus tierras, en el nordeste de Arizona.


De conducta pacífica y tranquila, son un pueblo granjero, artesano y religioso. Las mujeres trabajan la cestería y la alfarería, los hombres se ocupan de la talla de madera, la joyería o la pintura.

 


Creen en el equilibrio de la naturaleza, donde sus necesidades pueden cumplirse si están en armonía con los dioses, personificados en hombres, plantas, animales o elementos del cosmos.
Estos espíritus benevolentes con diferentes propiedades son representados en figuras de madera policromada, las muñecas Kachina.
Son tallas de madera, normalmente de una sola pieza, con gran detalle y colores vivos, adornadas con plumas y pieles. De uso ceremonial y pedagógico, sirven para enseñar a los niños Hopi la variedad de espíritus y ritos.

Danza de la serpiente
Chusona

John Wayne llegó a formar una colección de 64 muñecas Kachina, adquiridas a los Hopi, con quienes tuvo mucho trato al rodar varias películas en sus tierras.
Tras el fallecimiento del Duque, en 1979, su colección de muñecas y otros objetos fue a parar al National Cowboy Hall of Fame and Western Heritage Centre, en Oklahoma.

  

 

 

 

Parte de la colección de muñecas Kachina de John Wayne




Fuentes:
http://www.pkwy.k12.mo.us/west/teachers/boles/student_work/west_webfall09/kelsey/KelseyB.htm
http://aboutnativeamericans.blogspot.com.es/
http://kachina.us/
http://en.wikipedia.org/
http://nationalcowboymuseum.org/
http://dukewayne.com/