domingo, 31 de marzo de 2013

Mi cuarto de muñecas

Hoy me apetece compartir cómo es el lugar que dedico a mis muñecas.
Durante todos estos años la colección ha ido creciendo junto con la necesidad de ampliar su emplazamiento.
Lejos queda cuando bastaba con un espacio encima de una cómada y una estantería.
Eso era en el primer piso donde viví después de independizarme.
A los pocos años, nos llegó el momento de hipotecarnos y tras la mudanza, las muñecas se adueñaron de la mitad de una habitación, que compartían con otras aficiones. Más adelante se quedaron el cuarto en exclusiva.
Después de la llegada de los niños las muñecas tuvieron que volver a mudarse a la que es su morada actual.


Mis muñecas ocupan una estancia acondicionada para ellas, donde casi todas están colocadas en vitrinas trocadas pensando en su exposición. Ahí se alternan las más antiguas con las más modernas, en armonía.
Otras muñecas se guardan en sus cajas originales o en baúles.
Disfruto mucho los ratitos que paso en ese lugar, que me llevó tiempo arreglar.
Elegí el papel pintado, el tono de parquet, el revestimiento de la escalera y me entretuve con esa reforma varios meses.



Me gusta mirar las muñecas desde el cómodo sofá, haciendo ejercicios de memoria en los que repaso la historia de cada una de ellas. O las cojo, las peino y cambio de ropa.



En otra salita tengo mis libros de consulta, que ojeo sentada en las sillas rescatadas de un mercadillo. También hay un par de mesas de trabajo y útiles de restauración para esos ratitos que puedo dedicar a arreglar muñecas que no han envejecido dignamente.

En todo el tiempo de coincidir en ferias y en foros, he conocido a muchos coleccionistas y varios de ellos se han convertido en buenos amigos. Visitar compañeros y sus colecciones es una bonita práctica, y de lo más entretenido.

jueves, 28 de febrero de 2013

Aniversario de porcelana

En este año 2013, concretamente el próximo verano, se cumplen 20 años desde mi inicio consciente en esto del coleccionismo de muñecas.
El vigésimo aniversario, si habláramos de bodas, corresponde a las bodas de porcelana.

Ya que la porcelana, históricamente, ha sido uno de los principales materiales usados en la fabricación de muñecas, el aniversario de porcelana tiene un bonito doble sentido para mí.

Había dejado atrás la infancia y me encontraba en plena adolescencia, a los diecisiete años, cuando compré dos muñecas con la intención de sumarlas a otras dos que mi madre me había donado a principios de verano  en 1993. Ella era maestra y recibió de sus alumnos, como regalo de despedida de fin de curso, dos muñequitas de porcelana fría.

A mí nunca me habían dejado de gustar las muñecas, pero lejos de las de plástico con las que jugaba de niña, mi fascinación era por las antiguas muñecas de porcelana (a raíz de esta fotografía que comenté cuando empecé el blog). Dado que ese tipo de porcelana era inalcanzable para mí en aquella época, me conformaba con leer y aprender sobre ellas.

Cuando mi madre vino a casa el último día del curso escolar, con una gran sonrisa me dijo: "traigo algo que te gustará". Así fue. Esas dos muñequitas, una rubia con vestido azul y una morena con vestido rosa, me tuvieron embelesada durante días.
Las estudié bien, ví como montaba el cuerpo, las piezas de porcelana, cómo iba la peluca, cómo era la pintura de los rasgos. Pensé que me gustaría tener más muñecas así y también que quería aprender a hacerlas. Ambos objetivos, cumplidos.

A las pocas semanas fui a pasar un mes a Irlanda, de esos viajes de estudiante en casa de una familia del país. Fue una estancia enriquecedora en muchos sentidos, y la primera de varias... pero eso vale otra entrada u otro blog.
La cuestión es que de allí volví con dos muñecas más. Me traje una vestida de blanco, con pelo castaño y una pelirroja autómata, que toca el violín al darle cuerda. Fueron mis dos primeras compras deliberadas, a las que seguirían muchas más.

Aquel verano fotografié las cuatro muñecas juntas. Cuando las cámaras de fotos iban con carrete que se llevaba a revelar. Y aquí tenemos esa imagen de hace veinte años, la primera de las fotos que hice a mi colección:

En mi vieja habitación, a los lados de la cama, las muñecas donadas por mi madre y en el centro, las irlandesas.

Cabe decir que hace tiempo dejé de incluir muñecas de este tipo de porcelana en mi colección, pero no reniego de las que tengo y, por descontado, estas cuatro siempre serán muy especiales por su significado.

martes, 1 de enero de 2013

¡Feliz Año Nuevo!

¿Sois supersticiosos/as? Yo no lo soy en absoluto.
Creo firmemente que el año 2013 aportará muchas cosas positivas.
En lo global, y confieso que en lo particular también, 2012 ha sido un año dífícil.

Así que mis esperanzas están puestas en el nuevo año.
Seguro que todo mejorará. ¡Ese es mi deseo!

lunes, 31 de diciembre de 2012

También se fue en 2012


Esta muñeca es otra de las que marcharon y dejaron su recuerdo.
Una muñeca toda de origen, en un estado realmente impecable. Debió pasar varias décadas medio escondida, en humilde espera, hasta que la encontré en un anticuario.
Posiblemente nunca hubiera llamado mi atención de primeras, de no ser por Maricela.

Recuerdo sentir que mi afición estaba tomando forma y convirtiéndose en algo serio y "respetable", con piezas importantes como Gisela, Cayetana y Mariquita, cuando no había cumplido los 30 años y la fortuna  permitió que en la misma semana me hiciera con dos Mariquitas Pérez.

La segunda Mariquita era parte de un gran lote, algo castigado por el paso del tiempo, pero aún interesante.
Había ropa original, la tabla de planchar completa con plancha y cesta de la ropa, también una sillita de paseo y  un par más de muñecas: una andadora de las populares, sin nombre conocido, y una Maricela.
Maricela se pasó años en casa con un interrogante sobre ella: ¿me la quedo o no?
Hace ya mucho tiempo un amigo se ofreció a adoptarla, y como en esa época no me había llegado a calar, fue fácil llegar a un acuerdo y la muñeca se fue con él.
No era una Maricela cualquiera, era el modelo andador, de pelo natural, ojos de cristal que se podían abrir y cerrar a voluntad gracias a un cordoncito en su espalda. El modelo superior, el que llevaba todos los "extras".

Un día me topé con esta muñequita cuya cara es como la de un modelo de Maricela, aunque sus ojos no son de cristal y su peluca es de mohair. Tampoco es un modelo andador.
Sin duda es un modelo más basto y de inferior calidad pero en su día me gustó.
A mitad del año pasado se fue de mi colección para ingresar en la de una amiga.

Se fueron con el 2012


Una colección casi siempre está en movimiento, bien porque se busca ampliarla con nuevas adquisiciones o, al contrario, porque salen de ella algunas piezas. Motivos habrá tantos y tan diversos como coleccionistas existen.

Durante el año que acabamos de despedir son varias las muñecas que han dejado huecos importantes al alejarse de mi colección.
Como no soy demasiado entusiasta de los muñecos-bebé, son escasos los que me han llegado a seducir.
Los bebé ichimatsu son algunos de ellos. 
Son muñecas y muñecos japoneses tradicionales que representan bebés pero hay Ichimatsu también niños y niñas de corta edad. Van vestidos con kimono, tienen los ojos de cristal y el acabado es de un material llamado gofun, que contiene polvo de ostra. 

Estos dos fueron de los primeros bebés que incluí en mi colección, primero llegó el más grande y tiempo después el más pequeño. Los disfruté durante bastantes años pero se mudaron hace unos meses.
Ahora están en la colección de una buena amiga y gran persona.




No os perdáis este vídeo sobre su fabricación:  

viernes, 30 de noviembre de 2012

Atractivo incuestionable

Sin duda Barbie merece estar presente en una colección de muñecas de cierta variedad.
Con un éxito tremendo desde su mismo nacimiento en 1959, es la muñeca probablemente más vendida de la historia. Y no ha perdido popularidad ni dejado de crear interés en todas estas décadas.
Su historia la han contado un montón de libros, en la web infinidad de blogs la tienen de protagonista y la miman millones de coleccionistas en todo el mundo.

Mi modelo de Barbie de cuando era niña fue Barbie Lady, de Congost. Con su vestido de noche color melocotón, flor-cinturón, estola, juego de anillo, pendientes y collar, peinetas y una peonza con decoración de varios modelos.
La conservo, con la nariz despuntada y la melena cortada. Aunque guardo buenos recuerdos de ella, prefería muñecas de aspecto más infantil.

Hace unos tres años visité una Barbie Store en mi ciudad, ahora ya cerrada, y me llevé de recuerdo esta Barbie Fashionist 100+ poses.




De rubia platino