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sábado, 21 de septiembre de 2013

Palomita se hace de rogar

Palomita de Madrid es de esas muñecas españolas difíciles de conseguir.
No es de las que aparecen con frecuencia y ya se sabe que la escasez repercute en el precio.


Es una muñeca más delgada que Mariquita, Gisela o Cayetana, aunque de estatura similar.
Una característica que llama la atención es la pronunciada forma ovoide de su cabeza.
Lleva pintadas las uñas tanto en manos como en pies y sus ojos son más grandes y redondeados que de costumbre. Tiene una cara peculiar que no me atrajo enseguida sino que me ha ido convenciendo con el paso del tiempo.


Quizá por eso ha tardado años en llegar. La oportunidad de conseguirla se presentó hace pocos meses, y afortunadamente para mí, por un importe razonable.
Esta rubita de ojos azules podría contar la historia de como viajó de Europa al Caribe para descansar en Norteamérica y finalmente regresar a su país de origen.
Ahora la escoltan en la vitrina otras compañeras de su época, supervivientes también como ella.





viernes, 31 de mayo de 2013

Descubriendo a Rosa Maria

Hay pocas cosas que me gusten más que jugar a detectives. 
Por norma general, tienden a llamarme más la atención aquellas muñecas con "nombre y apellidos", es decir, de fabricante claramente identificable, que las muñecas más populares como pueden ser las humildes peponas.
Eso no quita que me fije también en muñecas sin marca, de las que no sé nombre ni procedencia.


Una tarde, entre recado y recado, no pasaba lejos de aquella tienda de antigüedades y objetos curiosos que visito muy de vez en cuando -ya que se encuentra en un barrio que no frecuento- así que sentí el impulso de acercarme a echar un vistazo. Desde ese escaparate no es habitual vislumbrar muñecas antiguas sino más bien muebles, discos o papel, pero en aquella ocasión me pareció ver un trocito de pierna de cartón piedra así que entré.

Desde el interior del establecimiento, la muñeca no aparentaba estar en un lugar muy accesible pero pedí que me la enseñaran. Tras un ejercicio de contorsionismo, me la  acercaron. Era una muñeca de cartón piedra más grande de lo que percibí a primera vista, más alta y más pesada que algunas muñecas de cartón piedra de su época, como Mariquita o Gisela.

Me gustó. Me pareció una muñeca bonita, de calidad, con el añadido de su estado de conservación impecable y toda de origen. Aún sin marca visible ni conocida para mí. Negociamos el precio y me la llevé a casa dispuesta a investigar. 

  

Por Internet no encontraba fotos que me ayudaran con la identidad de la misteriosa muñequita.
La cuestión es que la miraba y algo en ella me recordaba a Mariquita Pérez por lo que no descartaba que el fabricante fuera Florido.

Un día que había quedado para comer con amigas coleccionistas, hablando de nuestras cosas, llegó la pista definitiva. Una de ellas me contó la historia de cómo consiguió una muñeca "Rosa Maria", en una mercadillo semanal. Una muñeca que coincidía en la descripción que yo le daba de mi desconocida: más alta que otras de su época (50 cm), de barriga prominente, caminadora, con hoyuelo en la barbilla, ojos de cristal, etc. Ella me dijo que su muñeca iba grabada en la barriga con su nombre, Rosa Maria, en rojo y letra cursiva.
En ese momento aún no teníamos la certeza del fabricante, luego supimos que efectivamente era Florido, quien en esa época hacía a Mariquita, también marcada con letras rojas.

Quedé con la intriga de ver una foto para confirmar si era la misma muñeca. Y sí.
Después he visto fotos de otras Rosa María, pero no demasiadas, parece que no es una muñeca que abunde. A no ser que conserve el nombre marcado, se hace difícil identificarla.

Aquí la foto de una Rosa Maria -marcada con su nombre- que salió en una sala de subastas hace algunos meses:





lunes, 31 de diciembre de 2012

También se fue en 2012


Esta muñeca es otra de las que marcharon y dejaron su recuerdo.
Una muñeca toda de origen, en un estado realmente impecable. Debió pasar varias décadas medio escondida, en humilde espera, hasta que la encontré en un anticuario.
Posiblemente nunca hubiera llamado mi atención de primeras, de no ser por Maricela.

Recuerdo sentir que mi afición estaba tomando forma y convirtiéndose en algo serio y "respetable", con piezas importantes como Gisela, Cayetana y Mariquita, cuando no había cumplido los 30 años y la fortuna  permitió que en la misma semana me hiciera con dos Mariquitas Pérez.

La segunda Mariquita era parte de un gran lote, algo castigado por el paso del tiempo, pero aún interesante.
Había ropa original, la tabla de planchar completa con plancha y cesta de la ropa, también una sillita de paseo y  un par más de muñecas: una andadora de las populares, sin nombre conocido, y una Maricela.
Maricela se pasó años en casa con un interrogante sobre ella: ¿me la quedo o no?
Hace ya mucho tiempo un amigo se ofreció a adoptarla, y como en esa época no me había llegado a calar, fue fácil llegar a un acuerdo y la muñeca se fue con él.
No era una Maricela cualquiera, era el modelo andador, de pelo natural, ojos de cristal que se podían abrir y cerrar a voluntad gracias a un cordoncito en su espalda. El modelo superior, el que llevaba todos los "extras".

Un día me topé con esta muñequita cuya cara es como la de un modelo de Maricela, aunque sus ojos no son de cristal y su peluca es de mohair. Tampoco es un modelo andador.
Sin duda es un modelo más basto y de inferior calidad pero en su día me gustó.
A mitad del año pasado se fue de mi colección para ingresar en la de una amiga.

miércoles, 29 de febrero de 2012

La hermana bonita

Las muñecas no siempre están solas, al menos no en el propósito de sus creadores.
A menudo, y más en lo que se refiere a muñecas actuales, cuando no las acompañan miembros de su propia familia las rodea un pintoresco grupo de amigos.
Pero lo de invertarle hermanos o hermanas a las muñecas viene de antiguo.
La conocida muñeca Gisela tuvo un surtido guardarropa, un dormitorio, un buen número de accesorios y no le faltaron dos hermanos: el bebé Guni y la bella Lilí.

Lilí Lilí

Si ya de entrada no soy muy fan de los muñecos bebé, el pobre Guni me parece especialmente poco agraciado; en cambio a Lilí la encuentro preciosa.
Es una muñeca más delgada y un poco más alta que su famosa hermana. Con su expresión dulce y su tipo esbelto, consiguió gran popularidad.

La primera Lilí que llegó a mis manos tenía el pelo corto a la moda de los 50, y de hecho muchas iban así peinadas, con media melena. Pero de vez en cuando encontraba fotos publicitarias antiguas de muñecas Lilí con trenzas o recogidos y me parecían aún más atractivas con pelo largo.

Mi última Lilí lleva el pelo peinado en cola de cabello, y algún día le retocaré los mechones que enmarcan su frente para que luzca como el primer día. La encontré a ella y a sus vestidos recientemente, en una de las salas de subastas que visito en mi ciudad.

Lilí

Lilí

Lilí

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La muñeca distinta de las demás



Gisela, probablemente la más dura rival de Mariquita Pérez, se fabricó entre 1944 y 1961, por Industrias Prisma. La ideó Carme Cervera Giralt y se cuenta que el nombre de la muñeca se tomó de una niña alemana.

La muñeca Gisela siempre se fabricó en cartón piedra con cabeza de cerámica y sufrió muy poquitas modificaciones en los años en que se produjo. El cambio más destacado fue la estilización de su cuerpo a partir de 1955.

Hace algo más de un año, a través de la gran coleccionista de muñecas Irene Comas, tuve la oportunidad de hacer llegar una carta de admiración a la Sra. Carme Cervera Giralt, y en respuesta recibí una dedicatoria de agradecimiento. La conservaré siempre con mucho cariño. Gràcies, Sra. Carme. I gràcies, Irene!

Hasta el día de hoy, han pasado por mis manos tres Giselas del primer modelo "gordito", la primera era rubia con peluca de mohair y las dos últimas castañas de pelo natural. Como no soy dada a tener más de un mismo modelo de muñeca, me quedo con esta Gisela de media melena. Fue la última en llegar, hace solo unos meses, procedente de una sala de subastas de mi ciudad.

Gisela Gisela

viernes, 30 de septiembre de 2011

miércoles, 31 de agosto de 2011

Cayetana de cartón

La feliz y gordita Cayetana nació en 1946, fabricada por Muñecas Diana, de Isidro Rico Miralles y su hijo Isidro Rico Juan.
Sus innovadores mecanismos le permitían caminar mientras giraba la cabeza y su sistema de voz decía “papá” y “mamá”. Muchos modelos de Cayetana venían además con la característica de poder abrir y cerrar los ojos a voluntad, tirando de una cuerdecita que salía de su espalda o nuca.

Muñeca Cayetana

Como rasgos diferenciales, se puede destacar la sonrisa de Cayetana, que enseña dos hileras de dientes, inferior y superior.
Sus ojos no son de cristal o plástico sino los llamados “de lentilla” (es una lentilla de celuloide, pintada, lo que recubre el globo del ojo), y están enmarcados por pestañas superiores e inferiores de mohair. 
El primer modelo de la muñeca Cayetana que sale al mercado se realiza íntegramente en cartón piedra, tanto el cuerpo como la cabeza. Al poco tiempo, la cabeza se pasa a fabricar en celuloide, manteniendo el cuerpo de cartón piedra. De hecho el aspecto es prácticamente idéntico, aunque las cabezas de celuloide tienden a presentar un color más pálido.

Muñeca Cayetana      Muñeca Cayetana

Cayetana es una de las muñecas españolas que más me gustan, y tengo la satisfacción de contar con varias de ellas en mi colección. Al ser una muñeca que sufrió continuas transformaciones a lo largo de los años en que se comercializó, resulta que -igual que pasa con Mariquita Pérez, por ejemplo-, hay Cayetanas fabricadas en cartón piedra, celuloide y plástico, gorditas en los orígenes y estilizadas en la última época.

A una Cayetana estilizada de celuloide vestida de india, del modelo fabricado a partir de 1956, ya le dediqué una entrada que podéis leer aquí.
Pero hoy hablo de las gorditas, de las primeras que salieron en los años 1940.

Cuento con dos Cayetanas hechas enteras de cartón piedra, las dos con pelo natural, aunque también las hubo con peluca de mohair.

Cayetana La primera vino a través de una subasta, a mediados de 2006. Es un modelo andador, que gira la cabeza al mover las piernas.
No conservaba su ropa original y además tiene mermado el color, seguramente por haber estado expuesta a la luz solar, pues incluso la tela que hace de lengua está descolorida.
Me ocurre que las primeras muñecas que consigo, sobretodo si son de un modelo que llevo tiempo deseando, representan un algo especial que hace que no pueda desprenderme de ellas con facilidad. 
Esta muñeca no será la más completa ni la más bonita de las Cayetanas que se puedan encontrar hoy en día, pero es la primera Cayetanita de cartón piedra que encontré, y solo por eso le tengo un cariño especial.

Cayetana


Cayetana
Mi segunda Cayetana de cartón piedra llegó de USA hace aproximadamente un par de años.

La encontré completa con su vestido, ropa interior y zapatos.
Incluso mantiene bastante bien el peinado de su peluca natural y un buen color general.


Cayetana

Recientemente ha llegado a mi colección, de manos de un buen amigo, una Cayetana gordita de cartón con cabeza de celuloide. Necesita una buena puesta a punto antes de tener su propia presentación, pero ya me tiene entusiasmada.

domingo, 3 de octubre de 2010

Chelito, por épocas




No logro recordar de dónde saqué esta muñeca, pues la tengo hace años, tal vez cinco o seis. 
Se trata de una muñeca de 60 cm, con mecanismo andador, hecha de cartón piedra y con pelo de mohair.
Toda ella es de origen, con la ropa clavada al cuerpo. Parece de finales de los años 30 o  principios de los 40.


En la falda, lleva una etiqueta muy trabajada donde se lee claramente: Chelito.  Marca Registrada. 
Tanto las letras como  la figura de la muñeca sentada junto al nombre, así como la corona y el borde de la etiqueta, son en relieve. El fondo es verde y los relieves en plata, todo en color metalizado.


 
Yo conocía la existencia de una muñeca llamada Chelito, contemporánea de Mariquita Pérez, Gisela y Cayetana, entre otras, a la que apodaron "la andadora de Canarias" por el gran éxito que obtuvo sobretodo en el archipiélago canario.

 Ése es el modelo de muñeca Chelito que me venía a la cabeza, así que fue una agradable sorpresa descubrir que se fabricó un modelo anterior, el que por casualidad llegó a mis manos.
 
Durante la década de los 50, la moda y el gusto cambió a muñecas de figura más estilizada, incorporando nuevos materiales a su composición.
El modelo de esos primeros años 50 es de cartón piedra con cara de celuloide, cintura articulada, pelo tanto natural como de mohair y 52 cm de altura.
 
 Mi primera Chelito de esa época tiene peluca de mohair y, además de la cabeza, tiene también las manos de celuloide. Lo que me llamó la atención de esta pieza en particular fue que se vendía con su caja y que llevaba una etiqueta con su nombre prendida en el vestido. La etiqueta es roja con los relieves en dorado, pero por lo demás, idéntica a la que lleva el primer modelo de Chelito. La compré a una coleccionista que, desde entonces, se convirtió en compañera de foros y ferias.



Conseguí la versión negra de este modelo también en caja y en impecable estado, siendo todo el cuerpo de cartón piedra, manos incluidas, y peluca de pelo natural. Su atuendo incluye top, falda y braguitas a juego, sandalias y flores.



Poco tiempo después, a finales de los 50 seguramente, las muñecas Chelito sufrieron nuevos cambios. La cara se modificó y se comenzó a marcar, en relieve,  el nombre en la nuca. 
La altura bajó a 45 cm., el pelo pasó a ser siempre de pelo natural y cada vez más piezas se fabricaban en celuloide.


De esa generación es mi Chelito negra, que viste su atuendo original de hawaiana. Los brazos y la cara son de celuloide, el resto del cuerpo es de cartón piedra.
La versión blanca llegó tiempo después.




Chelito
1a generación. Primeros años 40.

3a generación. Primeros años 50.

4a generación. Finales de los 50.

Hace unos años, como suciedara con Mariquita Pérez, se hizo una reedición de Chelito en vinilo a semajanza de la antigua  muñeca de cartón piedra: Charito.

Charito
Charito, de Berenguer

viernes, 13 de agosto de 2010

Mariquita Pérez



No hace falta presentación para la muñeca más popular y deseada en los años de posguerra .
Protagonista de canciones, cuentos, libros, reportajes y, sobretodo, protagonista de sueños, muchos sueños, los de tantas niñas que no pudieron tenerla por su alto precio, al alcance de selectas familias.

Adentrarse en el mundo del juguete y la muñeca lleva a conocer a Mariquita Pérez, quien es objeto de deseo de muchos coleccionistas.
No podría decir cuándo supe por primera vez de ella, pero al decidir coleccionar muñecas recuerdo que ella ya tenía reservado un lugar.
Fue enorme la emoción que sentí al conseguir mi primera Mariquita Pérez, un modelo de los realizados entre 1943 y 1953. De hecho, la emoción se repite cada vez que me encuentro con una, cualesquiera que sea su época (se fabricó entre 1940 y mitad de los años 1970).

La Mariquita morena viajó desde Francia en 2005; me la vendió la nieta de la propietaria original.
En cambio, la rubia, vino de un anticuario y desconozco su historia. Fue mi regalo de Navidad del pasado año.